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Cómo pueden ayudar los complementos a la alimentación a vivir más y mejor.

20/05/2016

Debido a factores condicionantes, tales como el estilo de vida actual, el tipo de alimentación, los  factores ambientales y genéticos, etc. Nuestros depósitos pueden verse alterados produciéndose unas deficiencias que afectan nuestra producción enzimática, nuestra flora intestinal y por lo tanto a nuestro sistema inmune.

La sociedad actual es demoledora y somete al individuo a un sobre estrés dañino para la salud.

Estas situaciones no tan sólo aumentan la necesidad de alguno nutrientes (como, por ejemplo, el complejo B y el Zinc) sino que provocan alteraciones de carácter psicológico (depresión, ansiedad, inestabilidad emocional…) como la consiguiente repercusión somática.

Decía Hipócrates: “somos lo que comemos” los alimentos son los encargados de aportar los nutrientes necesarios para permitir a la bioquímica de nuestro organismo mantener el cuerpo sano y activo. Por muchas razones (alimentos procesados, poco uso de alimentos integrales, desgaste de los suelos, comidas rápidas, mayor necesidad de nutrientes,…) la alimentación moderna no cubre todas las necesidades que nuestro organismo requiere. El consumo excesivo de comida basura y la propia dieta moderna aportan en exceso grasas saturadas e hidrogenadas y alimentos hipercalóricos.

Ante este panorama es indispensable si se quiere cuidar la salud trabajar dos áreas fundamentales: estilo de vida y nutrición.

En cuanto al estilo de vida debemos procurar dormir las horas necesarias, hacer ejercicio moderado diariamente y reducir o eliminar el consumo de tabaco y alcohol.

En el ámbito de la nutrición la alimentación es el primer paso indispensable. Comer de forma ordenada respetando las horas y el tiempo de comida, aumentar la ingesta de alimentos integrales, fruta y verduras, tomar el agua necesaria, reducir los alimentos fritos y rebozados y procurar tener un buen equilibrio en el tipo de grasas que ingerimos son las pautas generales que toda dieta sana debe respetar.

Los complementos a la alimentación nos pueden ayudar a completar el espacio que hay entre la nutrición adecuada (alimentación) y la nutrición óptima (suplementación).

Si se ha decidido a tomar complementos alimenticios es muy importante usar los adecuados y de una forma acertada. Esto redundará en mayor “bienestar” y ayudará a rentabilizar su inversión.

Cualquier programa de suplementación debería complementar cuatro pilares básicos:

  • Multinutriente
  • Complejo antioxidante
  • Ácidos grasos esenciales
  • Probiótico

La combinación de estos cuatro pilares es lo que denominamos la base de una buena suplementación.

Con la base de una buena suplantación se pretende reforzar el sistema inmune y dar los nutrientes básicos y esenciales para ayudar al organismo a soportar el daño y desgaste al que la vida moderna nos somete.

En el ámbito de la complementación se pretende reforzar el sistema inmune y dar los nutrientes básicos y esenciales para ayudar al organismo a soportar el daño y desgaste al que la vida moderna nos somete.

En el ámbito de la complementación hay que tener presente que no todos los productos son iguales aunque a simple vista lo parezcan, es imprescindible prestar atención a los elementos que nos permitan determina los componentes diferenciales entre las distintas marcas para, de esta manera, valorar la efectividad presunta que debe tener un producto.

Todo buen complemento alimenticio debe ser claro y detallado en la información que presenta su etiqueta. Esto nos permitirá valorar no sólo los nutrientes que contiene y en qué proporción (formulación), si no su presentación (biodisponibilidad) y, en aquellos casos que sea relevante, su fuente (calidad de la materia prima)

Fuente: Solgar

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