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HERNIA DISCAL SOLUCIONES ANTES DE OPERAR

22/07/2016

El dolor irradiando hacia las extremidades, una raíz nerviosa comprimida, dolor agudo a lo largo del día, imposibilidad de realizar ciertas posturas o miedo al pinzamiento son algunos de los síntomas que padecen las personas que poseen un hernia de disco. Ante esta patología, existen dos métodos operarse o mejorar con un tratamiento no invasivo. El 90% de los casos de hernia de disco se pueden tratar sin cirugía. En caso de daño nervioso  es necesario extraer parte de la materia del disco dañada, o en caso de que esta hernia produzca problemas a nivel metabólico, parálisis severa o si el dolor no remite con métodos tradicionales.

El tratamiento no quirúrgico consistirá en eliminar la presión del disco vertebral, para esto primero habra que realizar masaje, para soltar la musculatura, al aliviar la presión se reduce el dolor. Las hernias son consecuencia de una espalda poco cuidada y comprimida por la falta de espacio entre los discos vertebrales. A pesar de que la hernia se haya provocado a raíz de una caída o golpe, seguramente antes del impacto la espalda ya se encontraba tensionada y los discos deshidratados.

Tras dar masaje y cuando la musculatura ya se encuentra suelta para poder trabajar con ella, el siguiente paso será la Gravitoterapia, este método terapéutico consiste en usar la fuerza de la gravedad para estirar la cadena muscular a partir de una posición corporal invertida. La fuerza que ejerce la gravedad al estar boca abajo, estira y reestructura los huesos, liberando así las raíces nerviosas, además con la inversión se rectifican curvaturas (escoliosis, lordosis, cifosis) siendo eficaz este tratamiento en personas que padecen problemas de estructurales en la morfología de la espada. Al cambiar la posición del cuerpo (estar boca abajo), también se descongestionan los órganos, el cerebro se oxigena con mayor fluidez y la circulación sanguínea de las venas mejora. Tras este tratamiento se debe de realizar un programa de ejercicios que fortalezcan la espalda, los ejercicios serán de bajo impacto, tales como andar o nadar. Se recomendaran también estiramientos y ejercicios de higiene postural para devolver a la espalda toda su vitalidad sin tener que pasar por métodos invasivos.

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