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La grasa saturada y enfermedad cardíaca: últimas evidencias

25/05/2016

En los últimos años muchos titulares de noticias sobre nutrición han especificado que la grasa saturada no estaba vinculada con enfermedades de corazón, generando confusión en el consumidor sobre la convivencia de limitar su consumo.

Sin embargo, la observación de la evidencia indica que las dietas altas en grasa saturada son, de hecho, no aconsejables respecto al posible riesgo de enfermedades de corazón.

Las recomendaciones dietéticas deben hacer hincapié en la sustitución de la grasa saturada propia de las carnes rojas y procesadas y ciertos aceites tropicales y lácteos  por aceites poliinsaturados y monoinsaturados como los encontrados en las nueces, aceite de oliva y pescado graso. Así como hidratos de carbono saludables de granos enteros, ricos en fibra, en lugar de carbohidratos refinados y alimentos con exceso de azúcar.

Las grasas saturadas son triglicéridos que raían en número de carbonos. Aparecen en muy diferentes proporciones en diferentes alimentos y tienen diferentes propiedades físicas y efectos fisiológicos.

Los ácidos grasosos saturados se identifican, al igual que todos los ácidos grasos, por una nomenclatura que incluye el número de carbonos y el número de dobles enlaces.

Las actuales guías dietéticas en EE.UU. y en otros lugares, recomiendan limitar la ingesta a menos del 10% de la ingesta energética, para mantener una salud cardiovascular óptima.

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