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Nuestras emociones se esconden en la espalda

11/11/2016

Como seguro que ya sabes, factores como el desgaste óseo y articular o las malas posturas mantenidas durante tiempos prolongados, derivan muchas veces en dolor de espalda.

Ahora bien, ne se debe pasar por alto el impacto que las emociones tienen no solo sobre nuestra vida, sino también en nuestro cuerpo. El estrés, las preocupaciones o una ansiedad mantenida de forma crónica acaba produciendo sobrecargas en la espalda.

Nuestras emociones pesan

Muchas veces, el pasar largas épocas con estrés, con miedos reprimidos, con esa ansiedad que no podemos gestionar de modo adecuado debido al trabajo o a temas personales deriva en dolencias como el síndrome del colon irritable o en problemas en la columna.

El porqué de este proceso es que el  concepto de columna hace referencia a ese soporte vertical que permite aguantar un peso. Se ha descubierto, que el dolor que provoca las lesiones, estaría relacionado con el estado emocional del cerebro. Nuestra actitud y pensamientos pueden determinar diferentes estadios de dolor.

Las emociones negativas producen cambios metabólicos alterando nuestras hormonas y los neurotrasmisores, aumentando el cortisol en sangre, el rítmo cadíaco… y todo ello altera el funcionamiento de los órganos.

Al existir una “aceleración” general, todo ello se traduce en tensión muscular, en músculos agarrotados que alteran el equilibrio de nervios y ligamentos.

La columna vertebral se resiente de todas estas variaciones provocando que el dolor emocional se traduzca también en dolor cervical o lumbar. Cada zona de la columna se ve afectada por diferentes causas emocionales.

Las vértebras cervicales.

Se relacionan con la comunicación y como afrontamos la vida.

Representan nuestra flexibilidad para cambiar, para superar, para enfrentar lo que se vive. Un dolor en el cuello indica negación, rigor, y obstinación. Así que pregúntate, cómo eres de flexible o de terco. Cuanto más de obsesiones  por hacer las cosas a tu manera y cuánto más te niegues a cambiar o a hacer cosas diferentes, más te dolerá el cuello. E incluso algunas veces que amaneces con dolor en el cuello, no es que hayas dormido en mala posición, es por aquello que vienes pensando hace tiempo o unas horas antes y tu negación en “cambiar en algo”.

Si el dolor de espalda, es al nivel de los hombros, significa que existe una falta de apoyo emocional por parte de tus seres queridos. Te sientes sólo en ese importante proyecto, te sientes sin apoyo para hacer algo, necesitas amor y abrazos que te motiven. En el momento en que tu seguridad crezca y no necesites la aprobación de los demás, adiós dolor. Tú puedes.

Las Vértebras dorsales.

Son las vértebras a la altura del pecho, pero en la parte posterior.

El dolor en éstas vértebras, provoca que nos inclinemos hacia adelante, como si cargáramos un gran peso en la espalda. Estas vértebras suelen doler cuando nuestra vida diaria está llena por responsabilidades que no queremos, que no aceptamos. Puede ser cargar con la responsabilidad de mantener a toda una familia, cuidar de alguien, realizar un trabajo que no nos complace.

Cuando te duelan estas vértebras, pregúntate qué estás haciendo que no te gusta o con qué responsabilidad estás cargando que no aceptas ni disfrutas. La parte central de la espalda, digamos entre el pecho y el ombligo, pero en la parte posterior, representan la culpa. Son las vértebras más pequeñas y menos flexibles de nuestra espalda. Los dolores en dichas vértebras, pueden deberse a angustia, estrés, inquietud, ansiedad, tristeza, pero sobre todo de culpabilidad por algo que hemos hecho o hemos dicho.

Las Vértebras lumbares.

Estas vertebras van desde tu cadera hasta tu coxis, esas que representan tu verdadera esencia y aquello que no puedes negar.

Esta zona representa tu voluntad y tu equilibrio y hasta tu vida espiritual, tu verdadera naturaleza. Tu puedes andar por la vida diciendo que vives en paz, que nada te preocupa, que tu vida es perfecta y feliz, pero de pronto, viene un dolor en esta parte que te dice: “la verdad es esta….” Necesitas preocuparte menos por el dinero… Necesitas moderación en tu vida sexual…. Necesitas vivir en equilibrio…. Necesitas tener fe….
Cuando sientas dolor en esta zona, además de analizar si realmente tu vida es tan buena como la pintas, Por eso la espalda es la zona de la fe, de tu esencia, porque debes confiar en que el universo proveerá y que jamás faltará.

Zona sacral.

En cuanto al coxis, está vinculado al primer chakra, o centro de energía, sede de la supervivencia. Representa el fundamento de la sexualidad, la realización adecuada de las necesidades básicas (sexualidad, alimento, protección, techo, amor, etc). Representa la dependencia frente a la vida o a alguien más. Es la inseguridad la que se manifiesta frente a las necesidades físicas como emocionales y sexuales.Todos necesitamos amor en nuestra vida. También necesita comunicación mediante relaciones sexuales con uno o su pareja. Estas necesidades generalmente se niegan y reprimen, sobre todo a causa de mis principios morales y religiosos, lo cual lleva a la insatisfacción. Debe ponerse el orgullo de lado, y hablar acerca de los miedos.

Al estar vinculado el coxis con el primer chakra, un desequilibrio al nivel de este centro de energía puede conllevar desordenes físicos, los más corrientes tocando el ano o el recto (hemorroides, irritaciones), la vejiga (trastornos urinarios, incontinencia), la próstata. También se puede encontrar dolores en la base de la columna vertebral, una toma o pérdida de peso considerable (obesidad, anorexia) y una mala circulación sanguínea al nivel de las piernas (flebitis), manos y pies. Estos males me dan una indicación que tengo necesidad de volver a equilibrar este centro de energía.

 

 

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