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Pon un gato en tu vida

23/11/2016

Muchas personas desconocen los extraordinarios beneficios que producen los animales domésticos en su vida. Está demostrado que aquellos que conviven con mascotas viven más tiempo y con mejor calidad de vida que quienes no lo hacen.

Hay investigaciones que han demostrado que los animales devuelven la sonrisa a una persona deprimida, estimulan el carácter social de alguien que es tímido, ayudan a controlarse al que sufre impulsos violentos, ayudan a bajar la presión arterial a los hipertensos y a relajar a las personas nerviosas.

Otra de las ventajas que nos aportan estos animales es la capacidad de aceptarse a uno mismo. Su amor siempre es incondicional y no distinguen entre feos y guapos o entre ricos y pobres.

Según un estudio realizado en 2008 por investigadores del Instituto Stroke de la Universidad de Minnesota, los dueños de gatos tienen menos probabilidades de morir de un ataque al corazón. Tras monitorizar a casi 4500 personas (tres de cada cinco participantes tenían gato) durante un período de 10 años, los investigadores pudieron determinar que los dueños de gatos experimentaban una reducción del riesgo de muerte por ataque al corazón del 30% en comparación con los participantes que no tenían gatos. Otro estudio de 2009, llegó también a la conclusión de que tener gatos está asociado a una disminución del riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares.

También se  observó a casi 1.000 hombres y mujeres con una edad promedio de 70-75 años y sacó a la luz que aquellos que tenían un gato o un perro tenían mejor bienestar psicológico y eran capaces de realizar mejor las actividades diarias como: meterse y levantarse de la cama, prepararse comidas, bañarse, vestirse o caminar, que aquellos que no tenían mascota.

Estos efectos positivos se clasifican en tres tipos: psicológicos, físicos y sociales.

En este artículo vamos a estudiar los beneficios relativos a los gatos que son parecidos pero no idénticos en los perros.

BENEFICIOS PSICOLÓGICOS

 

Los animales nos hacen compañía pero también reclaman nuestra atención. Tener un animal es una responsabilidad muy grande pues hay que cuidar de ellos, exigen una dedicación constante y hay que atender a sus necesidades.
Se ha demostrado que tener un gato es de gran utilidad tanto para niños como para ancianos. En los niños estimulan el sentido de la responsabilidad.

Se sabe que además que alimentar a un gatito, prepararle la comida, respetar sus horarios, estimula el interés por la propia alimentación combatiendo de esta manera la desgana y la inapetencia. Además, tener presentes los horarios y las necesidades del animal también constituye un buen ejercicio para la memoria y la concentración de los más pequeños.

Para los ancianos tener un gato se considera un antidepresivo natural. En muchas ocasiones la jubilación puede provocar en algunas personas un vacío al que se suma un sentimiento de dejar de ser útil para los demás. Las mascotas neutralizan esta sensación, ese vacío en las personas mayores lo llenan a la hora de cuidarlos. De esta manera comienzan a sentirse útiles y seguros de sí mismos. La mayoría de los ancianos recuperan la autoestima cuando tienen una mascota que cuidar.
En un estudio sobre el estrés y la tenencia de una mascota  participaron 240 parejas casadas. Las parejas de casados realizaron tareas que inducen estrés en presencia de amigos, esposos y mascotas. Una máquina que monitorea los niveles de estrés demostró que cuando los individuos tuvieron a su perro o su gato alrededor de ellos, experimentaron menos estrés.

Los hallazgos demuestran que las mascotas pueden moderar la reacción al estrés agudo así como también pueden disminuir las percepciones de estrés.

BENEFICIOS SOCIALES
Los gatos actúan como catalizadores sociales que facilitan las relaciones humanas.

Exteriorizar el afecto que se siente por un animal mejora la propia capacidad de interactuar y despierta el deseo de recuperar el contacto con los demás y de dialogar con otras personas. Las mascotas constituyen un factor de acercamiento con vecinos y personas desconocidas en la calle. Es mucho más fácil entablar una conversación con un extraño cuando hay un animal de por medio.

También suponen un estímulo lúdico. Un pequeño gatito es un compañero de juegos que contribuye a ahuyentar el aburrimiento. Los cachorros, con sus juegos, y a veces con su extravagante comportamiento, son como pequeños payasos, capaces de provocar carcajadas y por lo tanto acentuar nuestro buen humor. Además la risa relaja y aumenta las defensas naturales del organismo.

BENEFICIOS FÍSICOS
Está demostrado que las mascotas promueven la actividad física en sus dueños. Los animales son enemigos de la pereza, y suponen un excelente estímulo para el ejercicio y el movimiento.

Los gatos, como la mayoría de las mascotas, requieren de una cierta rutina activa diaria. Ir detrás de ellos, jugar con ellos, cogerlos o incluso cepillarlos, son actividades físicas saludables y posiblemente mucho más divertidas que el rutinario ejercicio físico impuesto por un instructor. No obstante, si la persona tiene alguna complicación con su movilidad, los veterinarios aseguran que la mascota ideal es el gato, ya que no requiere paseos al ser más independientes que los perros y en cambio brinda todos los «efectos positivos » de los que hablan los científicos.

Por otro lado, acariciar a un gato satisface la necesidad humana de contacto y desvía la atención que en un momento dado se le esté prestando a una situación de dolor o aflicción física o espiritual.
También un gato les mitiga el sentimiento de soledad y les llena los espacios vacíos de la vida. Un cachorro al que atender supone un estímulo para salir del aislamiento y ofrece la posibilidad de abrirse al mundo exterior y restablecer las relaciones o para dar vida a nuevas amistades e intereses.

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